F.A.Q

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¿Cuál es la virtud de los masones?

Los masones entendemos que la virtud es la capacidad de hacer el bien en su más amplio sentido y el cumplimiento de nuestros deberes para con la familia y la sociedad sin egoísmo ni vanidad. La Masonería enseña a practicar la virtud como calidad suprema de la moral y como lealtad de la conducta para con el ideal, que debe conducir hasta el sacrificio cuando sea necesario para el cumplimiento del deber.
Considera la virtud como una realización siempre perfectible, porque sabe que el hombre no es invulnerable a las tentaciones y debilidades, pero el permanente esfuerzo del espíritu se convierte en eficaz baluarte de la virtud.

¿Qué es una logia?

Es el lugar físico donde se reúnen los masones. También se le denomina templo o taller. Suele consistir en una pieza rectangular decorada con elementos alusivos al ritual o a la liturgia que se sigue.
Una Logia es una asamblea estable que, de común acuerdo, establecen los francmasones para su trabajo masónico. La Logia es el alma de la Masonería. Allí es dónde se trabajan los rituales, dónde se va progresando en la andadura masónica y donde se forjan los lazos de fraternidad entre hermanos. Una Logia tiene para su funcionamiento un reglamento y varios cargos, cuyos ocupantes son los encargados y responsables de hacerla funcionar en los diferentes aspectos vinculados a esos cargos. Así, que tendrá un presidente, unos vicepresidentes, un tesorero, etc.

¿Cuáles son las actividades típicas de las logias?

Cada Logia desarrolla un plan de trabajo que es privativo de ella. Las reuniones son mensuales o quincenales.
Primero que nada cumplir con un ritual muy antiguo y didáctico que nos va enseñando ciertas tradiciones. Después expresamos nuestras opiniones en una serie de exposiciones que se prestan al debate y en ellas se abordan, con el único limite de no hacer ni partidismo ni proselitismo, temas de interés general: políticos, religiosos, filosóficos, científicos y finalmente realizamos actividades típicas de toda organización: proyectos, mejoras a la institución y de las infraestructuras.

¿Qué es ser Masón?

Un Masón o Francmasón es un miembro de una fraternidad que no es otra cosa que un grupo de hombres con ideales comunes, que es una escuela mutua, cuyo programa se resume en obedecer las leyes, vivir con honor, practicar la justicia, amar al semejante, trabajar sin descanso en bien de la humanidad y por su emancipación progresiva y pacífica.
El Masón es amigo de los hombres y filántropo por excelencia; pero su caridad debe ser iluminada por la sabiduría y la prudencia; y aunque sus deseos generosos se extienden a la humanidad entera, debe prestarse para aliviar las necesidades más apremiantes e inmediatas, y sobre todo debe dar la preferencia en sus auxilios a los hermanos que estén realmente sufriendo bajo el peso de infortunios inmerecidos; guardando siempre absoluta discreción de sus actos de fraternidad y cooperación.

¿Qué entienden los francmasones por fraternidad?

La fraternidad, tal como es entendida por los francmasones, es el vínculo de paz y armonía que se establecen entre todos ellos. Además, la fraternidad implica la obligación de ayuda mutua en caso de necesidad, con el claro límite del respeto a las leyes legítimas y a la ética.

¿Es cierto que un francmasón está obligado a apoyar siempre y procurar el ascenso social o laboral de otros masones?

Nunca, si esto supone infringir la ley o actuar de forma reñida con la ética.

La Masonería no está interesada en el éxito personal de sus miembros tal como el mundo usualmente lo interpreta. En nuestros días hay muchas formas más eficaces, que la masonería, para alcanzar el éxito económico y el poder personal. Puede darse la circunstancia de que un masón, por su propia valía humana y profesional, alcance posiciones socialmente relevantes. Sin embargo, quienes pretendan ingresar a la Masonería movidos principalmente por estos objetivos, están condenados a una gran decepción. La Masonería no es una plataforma para “escalar” socialmente. Más aún, si se diera el caso de alguien que, habiendo ingresado en las Logias actuara en este sentido, se le señalaría claramente que se ha equivocado de lugar y, de persistir en su insistencia, se le invitaría a retirarse.

¿Quiénes son los masones que hoy ocupan cargos públicos?

Es tradición y conducta de los masones no revelar el nombre de sus Hermanos y menos aun cuando se trata de masones que ocupan cargos de trascendencia. Lo que sí hace la Masonería, es admitir la condición masónica de aquellos que lo han reconocido públicamente o que ya fallecieron y esto sólo después de años.

Y en el pasado, ¿quiénes fueron?

Argüelles, el Conde de Toreno, José Canga Argüelles, Francisco Martínez de la Rosa, Juan Alvarez Méndez ( Mendizábal), D. Francisco de Paula (infante de España), Rafael de Riego, Ramón Mª Calatrava, el General Evaristo San Miguel, Tomás Istúriz, Romero Alpuente, Méndez Vigo, Duque de San Lorenzo, Cipriano Portocarrero Palafox (Conde de Teba), González de la Serna, General Prim, Ruiz Zorrilla, Manuel Becerra, Práxedes Mateo Sagasta, Sanz del Río , Emilio Castelar , Nicolás Salmerón , Francisco Giner de los Ríos, Miguel Morayta, Luis Simarro, Augusto Barcia, Diego Martí¬nez Barrio, Demófilo de Buen, el general Miaja, etc.

¿Fue perseguida la Masonería?

Fue perseguida durante largo tiempo, particularmente por los poderes parapetados tras la Iglesia Católica Apostólica y Romana, que no comprendió que la Masonería estaba comprometida en la búsqueda de la libertad del hombre como meta suprema y que no buscaba ningún poder terrenal ni sustituir a la Iglesia.
Las siguientes son las bulas papales mediante las cuales la Iglesia persiguió a la Masonería:

  • “In Eminenti Apostolatus Specula” de Clemente XII del 24 de abril de 1738. (Sobre esta encíclica se basó Felipe V en 1740 para legislar en contra de los masones, ejemplo que se imitó en el Real Decreto del 2 de Julio de 1751 y otras sucesivas medidas de las autoridades españolas hasta el final del gobierno franquista que condenaba el “delito de Masonería” con una pena mínima de doce años de prisión);
  • “Próvidas Romanorum” de Benedicto XIV del 14 de Mayo de l751.”
  • “Ecclesiam a Jesu-Christo” de Pio VII del 13 de Setiembre de l821”
  • “Quo Graviora” de León XII del 13 de Mayo de l825”
  • “Traditi Humilitati Nostrae” de Pio VIII del 21 de Mayo de l829.
  • “Mirari Vos” de Gregorio XVI del 15 de Agosto de l832.
  • “Qui Pluribus” de Pio IX del 9 de Noviembre de l846
  • “Syllabus” de Pio IX del 9 de Noviembre de l846
  • “Multiplicer Inter” de Pio IX del 21 de Setiembre de l865.
  • “Apostolicae Sedis” de Pio IX del 12 de Octubre de l869
  • “Etsi Multa” del Pio de 21 de Noviembre de l873.
  • “Humanum Genus” de León XIII del 20 de Abril de l884, seguida de una instrucción pública del Santo Oficio “De Secta Massonum” del 7 de Mayo de 1884, “Proeclara” del 20 de Junio de l894, “Annum Igressi” del 18 de Marzo de l902, sin contar la declaración hecha oficialmente el 19 de Marzo de l950, a través de las columnas del Osservatore Romano, en el sentido de que las condenaciones a la Masonería se mantienen en toda su integridad.

Cabe mencionar que a través de las bulas del 30 de Enero de 1816 del Papa Pío VII y las del 24 de Septiembre de 1824 y 10 de Febrero de 1825 de León XII, la Iglesia condenaba a los Movimientos Libertadores de América, e indirectamente a la Masonería.

¿Por qué se ha perseguido a los masones?

Porque la masonería fomenta el libre pensamiento, la libertad de cultos, de expresión, etc., y muchos regimenes del mundo no coinciden con esas ideas.
En España, hablar de masonería es muchas veces hablar de anti-masonería. Aquí, incluso cuando no había masonería había anti-masonería, así que la imagen que se quedó plasmada es la que dio la anti-masonería, que inició la persecución en 1738, con Fernando VII, que era tan obsesivamente anti-masónico como Franco y duró hasta después de muerte del dictador.

¿Es la Masonería una sociedad secreta?

No, pero la etiqueta es ésa. Y todo lo que suena a secreto es criticable . En bastantes casos se confunde secreto con clandestinidad y clandestinidad con discreción. Los masones no somos una sociedad secreta, sino discreta. Se pueden conocer sus estatutos, sus reglamentos y sus ritos de iniciación, están en algunos libros que se pueden adquirir en cualquier librería.
La masonería ha sido secreta cuando pertenecer a la misma implicaba automáticamente el riesgo de perder la vida por las veleidades de tal o cual dictadura.
La Masonería es una sociedad discreta. Es decir, la labor de la Masonería se realiza fundamentalmente entre sus miembros, por lo que su proyección hacia el exterior es poco notable. Su labor exterior básicamente radica en la actuación de sus miembros, que aplican en los ámbitos social y personal los valores aprendidos en las Logias.
La Masonería tiene los mismos secretos, que tienen muchos otros tipos de instituciones como las entidades bancarias, empresas, partidos políticos o los clubs de fútbol, lo que no los convierte en sociedades secretas. Fundamentalmente, el secreto masónico afecta a los modos de reconocimiento entre francmasones y a sus rituales.

¿Por qué no se sabe públicamente quién es masón?

No hay nada de que avergonzarse. Pero la decisión de hacer pública su pertenencia a la Masonería o no, es una cuestión personal de cada masón. Es una decisión privada. Hay Hermanos que han manifestado públicamente su condición, otros lo harán en un momento dado. Y otros posiblemente no lo harán nunca.
Nuestros reglamentos prohíben al masón difundir los nombres de sus Hermanos (así nos llamamos entre nosotros) y él solo puede hacer pública su condición cuando circunstancias de trascendencia para el

bien común así se lo impongan.

¿Es la Francmasonería atea?

No, no lo es. La Francmasonería tradicionalmente reconoce la existencia de un principio regulador superior del universo al que conoce con el nombre de Gran Arquitecto del Universo. Es a la gloria de este Gran Arquitecto del Universo en cuyo nombre abre sus trabajos la Francmasonería.
La figura del Gran Arquitecto del Universo es el SIMBOLO de las supremas aspiraciones e inquietudes de los hombres que anhelan captar la esencia, el principio y la causa de todas las cosas. Para el esclarecimiento de la verdad no reconoce otro límite que el de la razón humana en la ciencia.

¿La Masonería es antirreligiosa o anticlerical?

La Masonería no es enemiga de religión alguna, no tiene una posición orientada a favor o en contra de ninguna religión o creencia determinada. En masonería cada uno tiene libertad de conciencia, especialmente en lo religioso y respeta el pensamiento filosófico o espiritual que profesen. La Masonería combate la ignorancia, la ambición y el fanatismo a los que atribuye la falta de armonía y tolerancia en el mundo en que vivimos. Por ello ha propugnado a través de sus miembros, la no ingerencia de la religión, cualquiera que esta sea, en los asuntos del Estado.
Cosa distinta es que algunos francmasones hayan sido anticlericales o, más frecuentemente, decididos impulsores del laicismo en sus diferentes países, especialmente en aquellos cuya confesionalidad impedía la tolerancia religiosa y favorecía la discriminación por creencias religiosas. Este último fue el caso habitual en los países latinos de Europa.

¿Un sacerdote puede ser masón?

La condición “sine qua non” para ser masón, es ser hombre libre y de buenas costumbres. Es inherente a la condición de hombre libre, el ser tolerante y no dogmático, si el sacerdote reúne esas condiciones por supuesto que puede serlo. De hecho, entre los miembros de la masonería se ha contado desde siempre con clérigos de diferentes religiones, como el anterior Arzobispo de Canterbury Dr. Fisher de la Iglesia de Inglaterra o el patriarca Athenagoras de la Iglesia Ortodoxa. Prelados que han cultivado estas virtudes y coincidieron con los ideales libertarios de la Masonería han sido masones y en un momento dado del siglo XIX el 20% de los componentes del Supremo Consejo pertenecían a la Iglesia como eran Juan Nicasio Gallego (canónigo de la Catedral de Sevilla), Antonio de Larrazabal (jesuita), Jaime Villanueva (dominico), Diego Muñoz Torrero (obispo de Guadix) y también a nivel internacional ocurría lo mismo con el cura Hidalgo, defensor de la independencia mejicana, el padre Calvo fundador de la Masonería en Centroamérica, el Dr. Ramón Méndez, arzobispo de Venezuela, Santiago Figueredo o Fray Cayetano Rodriguez luchadores por la independencia de la Argentina.

¿Pero, entonces, no es cierto que hay una Francmasonería francesa atea frente a una Francmasonería anglosajona respetuosa con la religión?

Esa supuesta división no es más que una simplificación, más o menos interesada, de la realidad. Existen dos tradiciones europeas de la Francmasonería. La primera de ellas encarnada por la Regularidad que es de carácter decididamente deísta. Es decir, exige de sus miembros la creencia en un Ser Superior.
Sin embargo, desde el siglo pasado, en el seno de la Francmasonería se desarrolló otra tendencia, en consonancia con los aires de laicismo. Optaron en algunos casos por abrir los trabajos masónicos no “a la gloria del GADU”, como era tradicional, sino “por el progreso de la humanidad” y en otros simplemente se suprimió la obligación de creer en un Ser Supremo, dejando este aspecto al dictado de la conciencia particular de cada francmasón, que con esta posición rompen los principios de la Masonería y por eso se le conoce como Irregularidad. En cualquier caso, lo cierto es que no existe algo como la “Atea Francmasonería Francesa”.

¿Cuál es la relación con la Iglesia?

La masonería sigue siendo algo prohibido para una Iglesia trasnochada, llena de ignorancia y prejuicios. Pero lo peor es que hay otras iglesias que se están acercando a la católica, como algún sector de la anglicana, a pesar de su gran tradición de obispos y clérigos masones, o la metodista. Ha habido una gran campaña, basada justamente en el secreto, para intentar desprestigiar a la masonería. Se ha llegado a prohibir ser masones a magistrados, jueces o policías…
No obstante, tenemos buena relación, con los sectores progresistas de la Iglesia, a pesar de que históricamente la Iglesia persiguió excomulgó a los masones a través de las bulas papales, hoy día no tendríamos ningún inconveniente en iniciar esas relaciones a nivel Institucional, en la medida que exista el formal compromiso de luchar por la libertad del hombre a través del ejercicio de los Derechos Humanos, asegurando el pluralismo y no poniendo otro límite al conocimiento de la verdad que la razón misma.

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